
Los variadores de frecuencia (VFD) son una de las inversiones con retorno más rápido en una planta de bombeo industrial. A diferencia de un motor a velocidad constante con válvula de estrangulamiento —que tira energía sobrante— el VFD ajusta las revoluciones del motor a la demanda real del sistema.
Caso real: procesadora de alimentos
En una procesadora de Matagalpa, sustituimos tres variadores en tres bombas centrífugas de 30 HP que operaban con estrangulamiento mecánico. El resultado tras seis meses de medición:
- Consumo eléctrico: −32% (medido en kWh facturados).
- Picos de arranque: eliminados (antes, hasta 6 veces la corriente nominal).
- Mantenimiento: cero paradas no planificadas en los primeros seis meses (antes, 2 cada trimestre).
- Recuperación de inversión: 14 meses.
¿Cómo funciona?
El variador rectifica la corriente alterna a continua y la vuelve a convertir en alterna a la frecuencia que se necesita. Si la bomba demanda 60% del caudal, el motor gira al 60% de la velocidad —y el consumo cae de forma cúbica con la velocidad (ley de afinidad), no lineal.
¿Cuándo no conviene?
- Equipos que operan siempre al 100% de carga (ahorro marginal).
- Sistemas con curvas muy planas donde la reducción de velocidad apenas baja caudal.
- Aplicaciones con requisitos de presión mínima donde el variador se quedaría fuera de rango.
En esos casos, una bomba más pequeña y un control on/off clásico puede ser la mejor opción.
En BOMONSA distribuimos los variadores Toshiba AS3 y los integramos con motores Baldor. Si quiere un estudio de ahorro para su planta, solicite una visita técnica con perfil de carga incluido.




